Vuelta a las andadas: de compras

Aitor se decidió a salir de compras de nuevo, necesitaba renovar su vestuario y sobre todo quería unos vaqueros nuevos. Con el gimnasio se le había estrechado la pierna y la cintura, cayéndole sistemáticamente los pantalones, por mucho cinturón que pusiera. Se pilló unos y se metió en el probador unisex al mismo tiempo que una chica, viendo los dos que sólo quedaba un sitio libre. “Pasa tú, no tengo prisa”, le dijo él. “No no, no te preocupes, tu entraste primero”, “Gracias”.

Entró en el mismo y se puso a cambiarse los pantalones. La chica que estaba afuera, con la que se había cruzado, tenía una boca preciosa, enorme, con una gran sonrisa… y un culo acojonante… Según iba subiendo la nueva prenda, notaba cómo le iba a ser bastante complicado abrochárselos, no porque no fueran de su talla sino porque estaba tremendamente empalmado pensando en ella. Se los acabó de poner y se miró al espejo, pero salió afuera para verlos mejor en los grandes de fuera. Allí seguía la chica.

Se dió una vuelta, se miró y vió en la imagen del cristal a la chica mirándole el culo. “¿Qué tal me quedan?”, “Genial”, contestó ella mientras sonreía. Tremenda boca que tenía la tía… “¿Segura?”, le volvió a preguntar dándose la vuelta dejando a la vista el tremendo paquete. “Bueno, no me había fijado bien… te quedan bastante bien, la verdad…”, dijo ella con la boca medio abierta… “¿Tú también te vas a probar pantalones? Fijo que te quedan genial” Ella lo miró a los ojos directamente y le dijo en voz baja: “¿Te falta mucho? Es que aún están todos ocupados y estoy muy salida… digoo… quería tu opinión… jeje”.

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Published in: on 29/04/2009 at 00:59  Comments (4)  

¿Qué haces tú aquí?

Se abrió la puerta y Alex salió del ascensor, desabrochándose el botón superior de la camisa, tras un largo día de trabajo en la oficina y aguantar al pesado del compañero que no paraba de darle la brasa con el tema de las entradas, que si se acordara de comprarlas, que si bla, bla, bla. Pesado de los cojones. Sólo le apetecía abrir la puerta del piso, tirar todo, irse al baño y tomarse un baño de relax, olvidarse de todo y continuar leyendo un rato el libro que había empezado aquella semana, tirado en el sofá y mandando a todos a tomar por culo.

Sacó las llaves del piso, abrió la puerta y escuchó una voz femenina proveniente del interior: “Hola guapo”. Se acojonó, ¿quién estaba en su piso? ¿una chica? Pero si sólo vivía con su compañero de piso y no estaba normalmente a esas horas en casa… El caso es que le resultaba familiar…

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Published in: on 04/03/2009 at 21:56  Dejar un comentario  

Date la vuelta

“Date la vuelta”. “Así estoy cómoda”. “Date la vuelta, quiero verte el culo”. Helena estaba tumbada en las piernas de Óscar, mirándolo con cara de inocente, pero con una sonrisa malévola en su cara. Se dió la vuelta y se puso boca abajo. “¿Te gusta?”. “Mmmm….. mucho…”. Ella empezó a moverlo delante de él en forma de ocho, mientras él con sus manos se iba acercando deslizándolas por la espalda de la chica, acariciándola, agarrándola por su fina y delicada cintura…

“Ala, ya está”. Helena hizo el amago de volver a la posición inicial girando su cuerpo, pero las manos de Óscar no le dejaron, la sujetaron con fuerza, “No”. Sus grandes palmas llegaron al voluptuoso trasero y se fueron juntando intentando agarrar la mayor cantidad de masa posible. Una vez llegaron a tocarse, volvieron a apretarlo, esta vez por separado. El pantalón vaquero que ella llevaba puesto marcaba perfectamente la forma del cuerpo de la chica, enfatizando todas sus curvas, llenando de placer visual a Óscar.

¡Plas!, golpeó el culo con la mano. “Mmm…” se escuchó a Helena. ¡Plas!, de nuevo hizo que el cuerpo se moviera estrepitosamente. ¡Plas!, “No me duele… jiji”, “Espérate”. Él estiró su brazo y consiguió abarcar la cadera de ella, deslizando sus manos por debajo del cuerpo de ella a ambos lados. Desabrochó el pantalón, bajó la cremallera y empezó a tirar de la tela hacia abajo. En este momento visualizó el tanga rojo que tenía puesto ella y el mismo cuerpo se sobreelevó debido a la erección que se empezaba a notar en la escena.

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Published in: on 11/02/2009 at 00:53  Dejar un comentario  

Baile de gotas (2)

“Las gotas seguían espectantes el acto de pasión de los dos. Javi presionó con fuerza al cuerpo de la chica hacia abajo por el hombro y ella se dejó caer suavemente para apoyarse sobre sus rodillas delante de él…”

Leti puso su boca delante de la polla de Dani, la miró, la observó, dura, la agarró con una mano y la empezó a menear suavemente. Acercó su boca y, con ella cerrada, llevó sus labios al prepucio, los puso tocándole la punta y empezó a chupar. Fue abriéndola un poco y metiéndosela, 1 centímetro, no más. Volvió a sacarla sin parar de chupar ni menearla suavemente y volvió a metérsela, 2 centímetros… Deslizaba suavemente sus labios por la polla mojada mientras él veía la escena, con la cara de ella toda mojada, el pelo pegado a sus hombros y a su cara y su polla entrando en la boca de ella…

Siguió chupando cada vez más centímetros, hasta que en un momento se metió todo el prepucio y… no volvió atrás. Se la tragó toda y empezó a chuparla con fuerza, más y más, sin parar. Dani gozaba más y más, no se podía creer que su compañera de piso, la que siempre estaba tirada en el sofá, estubiera ahora mismo a sus pies. Ella cogió de repente el gel y se lo puso en las manos mientras seguía chupando. Con ellas enjabonó la polla de Dani y se puso de pie, se quitó el pantalón y el tanga y lo tiró fuera de la ducha. La estampa era la siguiente: Leti con la camiseta toda mojada, con las tetas y el sujetador marcados por el agua en la superficie clara de la tela; las piernas y su coño al aire y levemente inclinada hacia delante, apoyada en Dani. Pero apoyada en su polla, que movía, que meneaba, que … Paró.

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Published in: on 01/02/2009 at 15:32  Dejar un comentario  

Buenos días

Me despierto a tu lado, los dos juntos, desnudos y cubiertos por las mantas, cerca de tu calor inmenso y de tu cariño infinito. Protegidos de lo externo y sin defensas ante el otro, somos dos cuerpos unidos que nunca se debieron separar y que el hilo que traza mi brazo sobre tu cintura se ve frágil ante la unión de nuestros cuerpos cuando anoche te tirabas encima de mi, tras haber tenido uno de los orgasmos de tu vida. Te miro, dormida a mi lado, con tu linda cara encima de mi almohada y a 15 centímetros de la mía, me encanta que estés junto a mi, poder sentirte, acariciarte, besarte, hablar contigo, quererte…

Te despiertas y me ves, sin moverte preguntas… “¿Qué miras?”, “Lo linda que eres… buenos días, guapísima”, y te doy un beso en la boca. “¿Qué tal has dormido?”, me contestas con una sola sonrisa, te estiras mientras yo sonrío ante tu despreocupación y te acercas más a mi. Nos abrazamos y te doy más besos en tu mejilla blandita, qué rica… Nos ponemos a hablar de cómos será el día, si lloverá y qué podemos hacer, si no lloverá y qué podemos hacer, porque para ver el día que hace habría que levantarse… y no nos apetece separarnos…

Nuestro calor va en aumento y el aire que había entre nosotros se va yendo, dando lugar al contacto directo con la piel del otro y al contacto directo con la boca… la lengua… mi mano se desliza entre tu pelo… tu pierna sube por encima de la mía… mi pierna se cuela entre las tuyas… mi mano te agarra por la espalda y te aprieta contra mi… y mi boca huye de la tuya para deborar tu cuello. Te subes encima mía y me empiezas a dejar un camino de besos por mi cuerpo, un sendero de amor y pasión que baja de mi cara hacia…

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Published in: on 25/01/2009 at 14:03  Comments (7)  

Sexo con amor

Es diferente… es especial… es con esa persona en la que piensas todo el día, a la que quieres cuidar, mimar, hacer disfrutar cada momento y que lo sienta como único. Se transmiten muchas sensaciones, todas y cada una de ellas más intensas que la anterior. El mundo se para cuando haces el amor con tu pareja, te da exactamente igual el resto, sólo te importa ella, sólo te importa que esté feliz.

Cada caricia previa significa un te cuidaré, mis brazos son para que te puedas resguardar en ellos, mis manos para que te puedas dormir sin pasar frío en ningún momento. Cada beso significa un te quiero; esos besos que das suavemente, procurando saborear su piel mientras la hueles y te encanta cómo lo hace, mientras sientes su calor y te encanta la protección que te da, y mientras la ves tan enamorada como lo estás tú… y te derrites de gusto… (más…)

Published in: on 11/01/2009 at 15:07  Comments (3)  

Escribiendo, Nuria y Martín

“¿Aún sigues escribiendo el post?”, preguntó Martín a Nuria con cara de desesperación, “Sí, espérate un rato más, que ya voy”, “Joder, es que me estoy aburriendo muchísimo, quiero que me hagas caso”, “No puedo, espérate a que termine y estoy contigo. Dame unos minutos”, le contestó Nuria mirándolo a la cara. Estaba sentada delante de su ordenador, trabajando en el escritorio y él de pie a su lado. Se quedó mirándola mientras escribía, concentrada, sin inmutarse por la presencia de su chico. La luz de la pantalla incidía sobre su cara y dejaba ver el lindo rostro del que Martín se había enamorado, con las gafas puestas y por encima de las que ella lo miró.

“A ver, déjame unos minutos y ya voy. ¿Qué miras?”, “Lo guapa que eres…” le dijo mirándola a los ojos mientras ella se ruborizaba y callaba, esbozando una leve sonrisa, “… y lo buena que estás”, siguió diciendo mientras le miraba el escote que dejaba a la vista su camiseta de tirantes. “Ais… venga, que termino ya y hacemos lo que quieras”, le contestó ella desde su silla mientas lo miraba con cara de viciosa.  “¿Puedo ir haciendo yo lo que quiera?”, preguntó él como un niño cuando lo van a llevar al parque,  “Sí, pero que te vea bien, siéntate ahí en la silla esa, a mi lado”, “Me voy a tocar, lo sabes…”, “¿Por qué piensas que te mando estar a mi lado?”.

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Published in: on 09/01/2009 at 22:55  Comments (2)  
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Cena en casa de la novia de Dani (especial navidad)

“No te preocupes, ya me quedo yo ayudando a tu madre, vete a por eso. Besos guapa”, le dijo Dani a su novia, quien se marchaba de la casa. Él se había quedado a ayudar a la madre de ella para preparar la cena de navidad en la casa de los padres de ella. “Dani, ¿me puedes echar una mano con el postre?”, escuchó a la madre en la cocina. Él se fue a la cocina y allí estaba la mujer, a sus 40 y pocos años, preparando la cena para todos, para poder disfrutar de una agradable velada en compañía de todos, esforzándose por la familia, con un aura a su alrededor de seriedad y responsabilidad que la hacían especial y muy querida por Dani.

“Prueba la nata a ver qué te parece”, le dijo al chico. Él se disponía a coger una cuchara para probarla del cazo pero la madre pasó su dedo por el cazo para probarla y entonces él hizo el amago para hacer lo mismo, en un acto de aproximación. En el movimiento de acercarse al recipiente se encontró un dedo untado de nata ante su boca… “pruébala”. La voz de ella sonó más dulce que nunca, su mirada tenía un brillo especial, y su boca se presentaba apetecible, muy apetecible… con una leve sonrisa pícara que se vio modificada unos tensos segundos por el paso de su lengua para mojarse los labios y dejar un resplandor intenso en tan bello rostro. “Venga hombre, que ya hay confianza”, lo invitó decidida.

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Published in: on 31/12/2008 at 13:23  Comments (2)  

Elsa y Roberto, entre libros (2)

(Primera parte: Elsa y Roberto, entre libros (1))

Días más tarde, Elsa iba sola caminando por la calle; era de noche, no hacía frío y a ella le gustaba pasear. Su móvil sonó dentro del bolso y vió un número desconocido, lo cogió. “Hola, así que paseando sóla por la calle…”, una voz dijo al otro lado; “¿Quién eres?”, “Por favor, camina hasta el número 16 de esta calle, justo enfrente”, “¿Quién coño eres?”, “Soy un chico que espera por su profesora para hacer el examen…” En ese momento, Elsa recordó la escena de la biblioteca y se tranquilizó, pero a la vez se excitó. Cruzó la calle y esperó delante del número 16. La puerta se abrió, ella empujó y escuchó en el telefonillo: “Tercero derecha”. Subió en el ascensor y en el piso correspondiente encontró la puerta abierta…

Entró, dejando aún la puerta entreabierta, la luz era tenue; un chico estaba sentado al fondo del pasillo leyendo. Éste se levantó y ella lo reconoció, era Roberto; cerró la puerta y se acercó a él. Los dos se miraron fijamente a los ojos, se fueron pegando más y más hasta que ella le preguntó: “¿preparado? ¿has estudiado mucho?”, “no sé, mejor empezamos y ya me dirás.” En ese momento, ella lo besó suavemente en la boca, sus labios eran dulces, pero llenos de pasión, los dos se enzarzaron en una locura desenfrenada de besos, de juegos de lengua, de mordiscos suaves… Mientras, sus cuerpos se iban tocando lentamente, se iban examinando, se iban abrazando cada vez más fuerte, se estrujaban, se tiraban de la ropa.

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Published in: on 24/12/2008 at 13:49  Comments (1)  

Baile de gotas (1)

“Yo me voy a duchar, no cierro la puerta, por si te apetece acompañarme eh! jeje”, le dijo Javi a Leti, que se quedaba tirada en el sofá viendo la tele, “Venga”, le contestó sin ni siquiera mirarle. Éste se metió en el baño, se desnudó y se metió en la ducha. El agua empezó a caer sobre su cabeza, mojándole el pelo, mientras seguía su camino gravitacional resbalando por el cuerpo.

Cada gota de agua recorría su piel trazando una suave línea curva, que acaraciaba todos sus músculos, empezando por el cuello, atrapándolo para sí, adheriéndose como si de una boca viciosa tratara, abrazándolo para que no se le escapara. Resbalaban en manada sobre su pecho definido, dejándole un brillo especial y un sabor delicioso preparado para chupar, para lamer, besar… Continuaban sobre todo su torso llegando muchas a su fin, llegando al centro de toda la temperatura que concentraba Javi. Estaba muy caliente, quería que Leti se le hubiera sumado a la ducha en conjunto. Entre sus manos acariciaba una poya dura, que no quería al agua y por ello las evaporaba irradiando una tremenda temperatura; esa poya quería al cuerpo de la chica que se había quedado en el sofá; esa poya no quería una ducha de agua sino de flujos de otro estilo, quería salir corriendo de la ducha y clavársela toda salvajemente en el sofá; le daba igual que siguiera pasando de ella y Leti viera la tele, quería mojarla toda por dentro.

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Published in: on 17/12/2008 at 20:43  Comments (3)  
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