Vuelta a las andadas: de compras

Aitor se decidió a salir de compras de nuevo, necesitaba renovar su vestuario y sobre todo quería unos vaqueros nuevos. Con el gimnasio se le había estrechado la pierna y la cintura, cayéndole sistemáticamente los pantalones, por mucho cinturón que pusiera. Se pilló unos y se metió en el probador unisex al mismo tiempo que una chica, viendo los dos que sólo quedaba un sitio libre. “Pasa tú, no tengo prisa”, le dijo él. “No no, no te preocupes, tu entraste primero”, “Gracias”.

Entró en el mismo y se puso a cambiarse los pantalones. La chica que estaba afuera, con la que se había cruzado, tenía una boca preciosa, enorme, con una gran sonrisa… y un culo acojonante… Según iba subiendo la nueva prenda, notaba cómo le iba a ser bastante complicado abrochárselos, no porque no fueran de su talla sino porque estaba tremendamente empalmado pensando en ella. Se los acabó de poner y se miró al espejo, pero salió afuera para verlos mejor en los grandes de fuera. Allí seguía la chica.

Se dió una vuelta, se miró y vió en la imagen del cristal a la chica mirándole el culo. “¿Qué tal me quedan?”, “Genial”, contestó ella mientras sonreía. Tremenda boca que tenía la tía… “¿Segura?”, le volvió a preguntar dándose la vuelta dejando a la vista el tremendo paquete. “Bueno, no me había fijado bien… te quedan bastante bien, la verdad…”, dijo ella con la boca medio abierta… “¿Tú también te vas a probar pantalones? Fijo que te quedan genial” Ella lo miró a los ojos directamente y le dijo en voz baja: “¿Te falta mucho? Es que aún están todos ocupados y estoy muy salida… digoo… quería tu opinión… jeje”.

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Published in: on 29/04/2009 at 00:59  Comments (4)