¿Qué haces tú aquí?

Se abrió la puerta y Alex salió del ascensor, desabrochándose el botón superior de la camisa, tras un largo día de trabajo en la oficina y aguantar al pesado del compañero que no paraba de darle la brasa con el tema de las entradas, que si se acordara de comprarlas, que si bla, bla, bla. Pesado de los cojones. Sólo le apetecía abrir la puerta del piso, tirar todo, irse al baño y tomarse un baño de relax, olvidarse de todo y continuar leyendo un rato el libro que había empezado aquella semana, tirado en el sofá y mandando a todos a tomar por culo.

Sacó las llaves del piso, abrió la puerta y escuchó una voz femenina proveniente del interior: “Hola guapo”. Se acojonó, ¿quién estaba en su piso? ¿una chica? Pero si sólo vivía con su compañero de piso y no estaba normalmente a esas horas en casa… El caso es que le resultaba familiar…

“¿Hola?”, entró en el piso y al fondo del pasillo se encontró con Lisandra, su ex-novia. Estaba tirada en el sofá, tapada por una toalla y con el pelo húmedo, la piel mojada y nada por debajo… Ella estaba saliendo ahora con su compañero de piso, pero entre ambos aún había algo especial y ardiente. Se incorporó al ver a Alex entrar por la puerta, “Oh, pensé que eras Iván, perdona, no debería estar aquí”, “No deberías estar en bolas en mi sofá, pero no te preocupes, no hay nada que no haya visto…  ¿e Iván?” Se sentó a su lado mientras ella se tapaba con la toalla.

“Pues salió, debería de estar llegando, era una sorpresa para él, jeje”. De repente a ella le sonó el móvil, era un mensaje: “Voy a llegar tarde, atasco, Alex llegará en breves”. “Iván va a tardar… ¿Qué tal con tu novia?”. “Psché, no me pone tanto como tú, llegas a estar conmigo aún y te follo aquí ahora mismo”, le dijo Alex con la mirada clavada en los ojos de Lisandra. Ella se le acercó más a él, puso su boca a 10 centímetros de la de su ex y con una sonrisa picarona en la boca le dijo “Hazlo…”

Él agarró la mano que ella estaba usando para sujetar la toalla en su pecho y fue tirando de ella suavemente hasta que la toalla se cayó. Los pechos de Lisandra se descubrieron y la mano que los destapara los cubrió. Alex empezó a sobarle los pechos y sus bocas se empezaron a besar lentamente, todo se movía muy despacio, pero sus corazones latían muy deprisa, agitados por la emoción de volverse a encontrar tras haber probado otras que no besaban tan bien, estando alertar por si entraba Iván por la puerta…

Lisandra le metió la mano directamente al paquete de Alex y encontró su preciada polla ya erecta, la cual empezó a tocar también de manera delicada. Le desabrochó el pantalón y le empezó a hacer una paja por debajo del boxer. “Me estaba tocando antes de que llegaras, mi coñito está preparado para que me la claves ya”. Ni lo dudó, Alex se levantó de golpe mordiendo el labio de ella y empujándola con ansia en el sofá. Se quedó tirada con las piernas abiertas, levemente tapadas por la toalla, dejando entrever los pelos de su coño por encima.

La agarró por la cintura y la volteó de golpe, quedando con el culo al aire, ella se incorporó y se puso a cuatro patas encima del sofá. El chico cogió su polla y la dirigió hacia ella, la agarró con una mano por la cadera y le separó las piernas con las suyas. Los labios del coño se separaron con facilidad y el prepucio empezó a penetrarlo rápidamente. Se la clavó hasta el fondo y empezó a follarla con la ropa del trabajo aún puesta, olvidándose de todo, concentrándose en follar a la tía más cachonda de su vida, una tremenda zorra, pero que le ponía fatal…

Cogió la toalla y se la pasó por debajo de la barriga, agarrándola por las puntas con las dos manos, tiró de ella hacia sí y como si de la doma de un animal salvaje se tratara, siguió penetrándola decididamente. Lisandra gemía sin parar, ahogandose en el silencio para poder darse cuenta si llegaba Iván, disfrutando del momento, gozando la polla de Alex, siendo empujada contra los cojines una y otra vez… “Plin, plin, plin…” Unas llaves se escucharon a la entrada del piso y ambos se apresuraron en dejarlo todo para irse a sus habitaciones,  “Vamos vamos”. Ambas puertas se cerraron y la de la entrada del piso se abrió, “Holaa”, Iván entró y se dirigió directamente a su habitación, donde Lisandra lo esperaba tirada en la cama, con la toalla tapándola y con el coño mojado.

“Fóllame cabrón”, le dijo directamente ella a su novio. Él no lo dudó, se bajó los pantalones y empezó a penetrarla sin parar. Desde su habitación, Alex los escuchaba follar y se hacía una paja pensando en lo que acababa de hacer y lo que no le dio tiempo a terminar. Seguía escuchando los gritos suaves de la chica tras la pared, esa chica que cerraba los ojos y se imaginaba que Iván no podía abrir la puerta y que seguía follando con su ex en el sofá, a grito pelado.

El orgasmo al que llegó Lisandra fue tan grande que no pudo contener un tremendo grito de placer que escuchó claramente Alex en su habitación. Éste se la siguió machacando rápidamente al sonido de ella y se acabó corriendo, estremeciéndose del gusto. “Pobre Alex, no sabe lo que se perdío”, le dijo Iván a Lisandra… “Sí, lo que me perdí… jeje”, pensó Alex para si.

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Published in: on 04/03/2009 at 21:56  Dejar un comentario  

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