Sexo con amor

Es diferente… es especial… es con esa persona en la que piensas todo el día, a la que quieres cuidar, mimar, hacer disfrutar cada momento y que lo sienta como único. Se transmiten muchas sensaciones, todas y cada una de ellas más intensas que la anterior. El mundo se para cuando haces el amor con tu pareja, te da exactamente igual el resto, sólo te importa ella, sólo te importa que esté feliz.

Cada caricia previa significa un te cuidaré, mis brazos son para que te puedas resguardar en ellos, mis manos para que te puedas dormir sin pasar frío en ningún momento. Cada beso significa un te quiero; esos besos que das suavemente, procurando saborear su piel mientras la hueles y te encanta cómo lo hace, mientras sientes su calor y te encanta la protección que te da, y mientras la ves tan enamorada como lo estás tú… y te derrites de gusto…

Estar a su lado, tirados en cama, con su pierna por encima de las tuyas, mirándola a la cara, estando tan próximos el uno al otro como durante todo el día habíais deseado, habías trabajado más rápido para tener más tiempo con el otro, habíais dejado de trabajar porque no os podíais sacar de la cabeza. Esos momentos de la vida en que te das cuenta que qué bonito es el amor que, sin más, esbozas una tonta sonrisa en tu cara y miras al cielo.

Ese cielo que está oscuro y tormentoso y al que le pides que no se abra nunca y que empiece a diluviar, ya que quieres estar con ella metidos en cama, acurrucados, apretados… Ese cielo que está soleado y al que le pides que ilumine el rostro de ella, que se vea más bonito que nunca, más vivo que nunca… Ese cielo que está levemente nublado… y en el que siempre encuentras esa nube con su carita. Ese cielo, al que la quieres llevar haciéndole el amor.

Le besas su boca, su mejilla, su nariz… su boca otra vez… las vais abriendo y vuestras lenguas se encuentran por fin, se abrazan, se acarician, se lamen, se gozan… esas lenguas que se echaban de menos y que no se pueden dejar escapar. Vas chupándosela y separándote de ella, succionándosela, llevándotela contigo, mordiéndola… Bajas al cuello y se lo empiezas a comer, a besar, a lamer y luego chupar… mientras la acaricias por todo el resto del cuerpo.

Ella te acaricia a ti por detrás del cuello, tú por debajo de la ropa de ella; ella por debajo del pantalón tocándote el culo, tú acariciándole el pelo. Ese pelo que deslizas entre tus dedos hasta llegar a su cabeza, ese pelo que te gusta tanto que te acaricie por todo tu brazo, que tiene un tacto tan suave, de temperatura nula, pero que hace que la tuya fluya… al mismo tiempo que hace que fluya vuestro amor.

Vas quitándole la ropa con delicadeza, para que ni se inmute, para que incluso ese acto resulte la mejor de las caricias. Exponiendo vuestra piel al contacto directo con la de la otra persona, al calor directo, al sudor directo… y a más cosas directas… Te empiezas a rebozar en su suave piel, a meter tus piernas entre sus piernas, poniéndote encima de ella y agarrándola por la espalda, tomándola. Le comes los pechos con dulzura, te dan igual que sean grandes o pequeños, sólo quieres comérselos, disfrutar y, sobre todo, que ella disfrute.

Bajas y pones tu boca a la altura de su coño mientras le agarras el culo con tus brazos y lo aprietas con tus manos. Disfrutas de toda su grasita, te gusta… disfrutas de todos sus huesos, te gustan… de sus pelos, te gustan… de su olor, te pone…  Le das un beso a su tanga y notas su coño húmedo… te gusta un montón que se moje por ti al igual que ella te dice que le gusta que te pongas por ella. Apartas su prenda con un dedo y le das otro beso directamente… qué rico está… cómo disfrutas comiéndoselo, viéndola disfrutar, viéndola mirar al cielo…

Ella te la come mirándote directamente a los ojos, haciéndote ver que es especial tu poya, que le gusta mucho metérsela en su boca, mojártela, chupártela… porque te quiere y porque quiere hacerte disfrutar. Su boca es especial, su cuerpo es especial, su cariño es especial, al igual que tú, que tu mirada, que tus caricias a su cara notando cómo se la mete y cómo desliza por dentro de su mejilla…

Se sube encima de tí y notas como tu poya la va abriendo y que desliza por entre las paredes de su coño, frotándose mutuamente y acariciándose, explotando de placer. Te lo hace lentamente, besándote la boca mientras se mueve y los dos jadeais con los ojos cerrrados. Las caricias son más placenteras que nunca, los roces más intensos, el sudor nunca fue tan agradable y los pedos vaginales nunca tan divertidos.

Os correis al mismo tiempo y disfrutais tanto de vuestro orgasmo como del del otro. Es la consumación del  placer, del sexo, de la diversión, el juego, la expresión, la comunicación, el cariño, el amor… Os quedais temblando, quietos, mirándoos… sonriéndoos… deseando que ese momento dure para siempre y que nunca os separeis.

Ella se tumba sobre ti sin quitarse tu poya de dentro de su cuerpo y cae rendida. Tú la abrazas y le das un beso en la frente. Piensas en lo bien que se está así: abrazados, juntos, inseparables… La protección que le das y que te da, el amor que sentís y el placer de hacerlo con ella… “Te quiero”… “Y yo a ti”.

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Published in: on 11/01/2009 at 15:07  Comments (3)  

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3 comentariosDeja un comentario

  1. El gran polvo!!!xD………Pero con amor!!Buen relato en contra del frio….

  2. […] Sexo con amor […]

  3. me gusta…con delicadeza y garra a la vez :)


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