Escribiendo, Nuria y Martín

“¿Aún sigues escribiendo el post?”, preguntó Martín a Nuria con cara de desesperación, “Sí, espérate un rato más, que ya voy”, “Joder, es que me estoy aburriendo muchísimo, quiero que me hagas caso”, “No puedo, espérate a que termine y estoy contigo. Dame unos minutos”, le contestó Nuria mirándolo a la cara. Estaba sentada delante de su ordenador, trabajando en el escritorio y él de pie a su lado. Se quedó mirándola mientras escribía, concentrada, sin inmutarse por la presencia de su chico. La luz de la pantalla incidía sobre su cara y dejaba ver el lindo rostro del que Martín se había enamorado, con las gafas puestas y por encima de las que ella lo miró.

“A ver, déjame unos minutos y ya voy. ¿Qué miras?”, “Lo guapa que eres…” le dijo mirándola a los ojos mientras ella se ruborizaba y callaba, esbozando una leve sonrisa, “… y lo buena que estás”, siguió diciendo mientras le miraba el escote que dejaba a la vista su camiseta de tirantes. “Ais… venga, que termino ya y hacemos lo que quieras”, le contestó ella desde su silla mientas lo miraba con cara de viciosa.  “¿Puedo ir haciendo yo lo que quiera?”, preguntó él como un niño cuando lo van a llevar al parque,  “Sí, pero que te vea bien, siéntate ahí en la silla esa, a mi lado”, “Me voy a tocar, lo sabes…”, “¿Por qué piensas que te mando estar a mi lado?”.

Se sentó a su lado, mirándola mientras ella seguía escribiendo y se empezó a desabrochar el pantalón. Se bajó los pantalones y se la empezó a menear a su lado. Se imaginaba que se le acercaba por detrás y le empezaba a besar el cuello, a morderlo, a acariciar sus hombros, bajando por su pecho y tocándoselos sin sujetador mientras ella seguiría escribiendo… Se escupió en la mano y la llevó a su poya, mojándola toda, mientras Nuria lo miraba de reojo levemente y se giraba hacia él, arrastraba su silla hacia donde estaba él y le decía: “No sé qué escribir ahora…”.  Le apartó las manos de su miembro, se apoyó en sus piernas con los codos y se metió la poya en su boca.

Empezó a chupársela con ganas, a pasarle la lengua, a tragársela mientras con los labios la iba acariciando y a mojársela… “Así mejor, ¿no?…”, preguntó ella tras reincorporase de repente y volver a su puesto de trabajo, “…Mucho más mojadita” le dijo giñándole un ojo y volviendo a concentrarse en la pantalla. La verdad era que sí, se la había llenado de su saliva y calentado al estar en su boca, a parte de que ahora estaba más puesto aún… pero mucho más puesto. Se la siguió meneando y cada sacudida era una oleada de placer que le hacía gemir y suspirar más fuerte… “Ei, en silencio, que no me concentro”, le regañó Nuria. “Perdona. Ya me callo”. Paró de tocarse y se levantó, “¿A donde vas?”, se puso de rodillas delante de ella y le bajó el pantalón y las bragas. Mientras ella con su cara decía no, con su cuerpo decía: toda tuya; se dejaba hacer, no se resistía y realmente quería que se lo quitara todo.

Él se metió debajo del escritorio y la agarró por las piernas, tiró de ella hacia sí y se puso entre las dos, “Sigue escribiendo, que ya verás qué calladito estoy yo ahora…”, “…pero igual tú no tanto…”, pensó para si. Deslizó sus brazos por encima de las piernas de ella y con las manos la fue acariciando hasta agarrarla por el culo; tiró de ella hacia sí y acercó su boca a  su coño. Desprendía un calor intenso y en medio de los labios se podía ver cómo empezaba a mojarse, se podía lamer… saborear… chupar… Martín tiró más de todo el cuerpo de Nuria para sí hasta dejarla al borde de la silla y ella le apretó la cabeza con sus piernas. Siguió pasándole la lengua por el coño de arriba a abajo, de abajo a arriba… primero con la puntita, luego ensanchándola más, separando los labios del coño más y más hasta que le pegó un lametón final y empezó a chupárselo con mucha fuerza, mientras le iba introduciendo la lengua y empezaba a follarla con ella.

Ella no podía escribir, estaba agarrada a los reposabrazos de la silla y mirando al techo, él estaba agarrado al culo de ella y sin poder mirar a ningún lado. Se chupó un dedo y mientras le agarraba el culo, iba deslizando su mano derecha entre nalga y nalga y le iba acariciando el ano. Por delante, con la otra mano, le estaba acariciando la entrada del coño con otro dedo y con la boca chupando y lamiendo el clítoris. Ella notó cómo levemente iba siendo penetrada por los dos lados y se levantó en el aire haciendo fuerza con sus brazos, momento que aprovechó Martín para ir levantándola, metiéndoselos hasta el fondo y levantándose él mientras le comía el cuello. Estaban los dos de pie, ella agarrándolo a él por su poya, meneándosela, y él agarrándola a ella por el coño y el culo.

Le fue quitando los dedos lentamente mientras ella cerraba los ojos de placer y seguidamente le acercó su poya al culo, notando su calor, pasándosela por entre las nalgas, bajando… hasta clavársela por el coño haciéndola gritar de placer. Se la sacó toda mojada y de nuevo fue subiendo… hasta encontrar el culo y empezar a hacer fuerza para abrirle el culo lentamente… metiéndosela… petándoselo hasta el fondo, notando sus músculos apretándole la poya, mientras ella lo miraba de reojo viéndose sus caras de placer máximo. Ella notaba cómo la poya la iba abriendo más y más, haciendo vacío y luego llenándola, notando el calor y el sudor de él… mientras, él disfrutaba del placer visual del tremendo culo que tenía delante, abierto para sí, recibiendo todo lo que le daba.

“Córrete encima mía porfa”, siguió follándola más y más hasta que casi estubo a punto… se la sacó y con la estampa de aquella espectacular figura con el culo abierto se corrió encima de ella… dejando caer el semen por su espalda y su culo, resbalando hasta el ano y siendo introducido en el culo con la ayuda de la poya de Martín de nuevo. “Uf, qué pasada… me voy a la ducha, ¿te vienes?”, preguntó Martín, “un segundo, que yo tengo que terminar”. Nuria abrió un cajón de la mesa de donde escribía y sacó un pene de látex, lo cogió y lo acompañó, “Ahora te toca a ti verme…”.

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Published in: on 09/01/2009 at 22:55  Comments (2)  
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2 comentariosDeja un comentario

  1. Hola!! Muy interesante la historia, pero ahora el tal sería que nos relatases la segunda parte, la de la venganza de Nuria en el baño.
    Mas que nada para ver si la venganza es un plato que se sirve frío o si por el contrario es caliente. xD
    Un saludo

  2. […] Escribiendo, Nuria y Martín (Continua después del salto.) […]


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