Baile de gotas (1)

“Yo me voy a duchar, no cierro la puerta, por si te apetece acompañarme eh! jeje”, le dijo Javi a Leti, que se quedaba tirada en el sofá viendo la tele, “Venga”, le contestó sin ni siquiera mirarle. Éste se metió en el baño, se desnudó y se metió en la ducha. El agua empezó a caer sobre su cabeza, mojándole el pelo, mientras seguía su camino gravitacional resbalando por el cuerpo.

Cada gota de agua recorría su piel trazando una suave línea curva, que acaraciaba todos sus músculos, empezando por el cuello, atrapándolo para sí, adheriéndose como si de una boca viciosa tratara, abrazándolo para que no se le escapara. Resbalaban en manada sobre su pecho definido, dejándole un brillo especial y un sabor delicioso preparado para chupar, para lamer, besar… Continuaban sobre todo su torso llegando muchas a su fin, llegando al centro de toda la temperatura que concentraba Javi. Estaba muy caliente, quería que Leti se le hubiera sumado a la ducha en conjunto. Entre sus manos acariciaba una poya dura, que no quería al agua y por ello las evaporaba irradiando una tremenda temperatura; esa poya quería al cuerpo de la chica que se había quedado en el sofá; esa poya no quería una ducha de agua sino de flujos de otro estilo, quería salir corriendo de la ducha y clavársela toda salvajemente en el sofá; le daba igual que siguiera pasando de ella y Leti viera la tele, quería mojarla toda por dentro.

Las gotas no pasaban de la entrepierna de Javi, se evaporaban al instante, y la que no lo hacía era sacudida por su mano, quedando relegada a una visión desde la pared, resbalando por un cuerpo frío y no por el que la gota quería. Ese cuerpo adorable y excitante, que se estaba haciendo una paja sin ningún remordimiento, disfrutando del placer. Las gotas salían disparadas hacia todos los lados: el bote de jabón que esperaba también tocar a su dueño; la cortina de la ducha que se movía intentando abrazar y atrapar a ese hombre; el suelo; y el cuerpo de Leti… Ella no se había quedado en el sofá, había entrado en el baño silenciosamente y estaba observando cómo su compañero de piso se estaba pajeando, posiblemente pensando en ella. Estaba sintiendo cómo los flujos que la poya de Javi deseaba hicieran acto de presencia, se estaba mojando, y su mano derecha lo estaba comprobando “de primera mano”, deslizándose bajo el pantalón y bajo las bragas.

En ese momento, Javi abrió los ojos levemente y pudo vislumbrar a Leti, sin que ella se diera cuenta de su presencia. Jugó con ventaja y empezó a decir en voz baja… “Sí Leti… sí…”. Ella se empezó a poner más cachonda sabiendo que era pensando en ella y empezó a meter suavemente la punta de los dedos dentro de su coño, su pulso empezaba a subir y subir, su mano no podía parar, pero cada vez ese hueco que estaba abriendo pedía por una cosa más grande; los dedos se estaban quedando cortos para su capacidad y necesitaba la poya de Javi. La quería. La deseaba. A ese coño le volvía loco la idea de tenerla dentro, sentirla penetrándole, suavemente, fuertemente, por delante, a cuatro patas, encima, debajo, le daba exactamente igual. Tenía que tenerla dentro.

Javi seguía “Joder Leti, qué buena estás joder, ¿te enjabono la espalda mientras te la meto por detrás?”. Para Leti esto era demasiado placer a la vista y quería más para el cuerpo. Él se decidió y paró de tocarse lentamente, se la meneaba, su poya seguía dura, muy dura, y paró. Expiró una leve bocanada de aire y dijo en voz más alta: “Entra”. La cortina se corrió y el cuerpo de Leti entró a formar parte del descenso de agua… y de la subida de placer. Javi no se dió la vuelta, ella lo empezó a tocar por atrás, le agarró el brazo derecho y empezó a acariciarlo bajando por el codo lentamente, por el antebrazo, por la muñeca… hasta que le agarró la poya y él la soltó para apoyarse en la pared. Leti, con aún la ropa puesta empezó a lanzar las gotas de nuevo contra la pared, estampándolas, destrozándolas, “fuera gotas, esta poya es mía”, decía para sus adentros.

Esas gotas que empezaron a caer por el pelo de la chica, aplastando el pelo contra su espalda, contra su cara de viciosa, de lujuria, tocando la boca, sus carnosos labios, su boca abierta intentando buscar el aire que necesitaba, aunque deseara tragar más cosas… Según el agua agarraba a los dos, sus cuerpos se fusionaban más; el aire que los separaba se iba transformando en una superficie húmeda, en un manto de pasión, de vicio, de calor y de sexo… Las tetas de ella se movían por la espalda de él; Javi las notaba, las tenía rozando con su cuerpo, se movía para notarlas, acariciarlas, palparlas… sentirlas… Los cuerpos se pegaban más y más y Leti abrazaba a Javi, mientras le hacía una paja, lo tocaba entero, le comía el cuello suavemente… Él se dió la vuelta.

Los dos se abrazaron las cabezas agresivamente el uno al otro… hubo un instante de silencio donde sólo las gotas marcaban el ritmo, sin poder hacer nada más que mojar más esos dos cuerpos ardientes… y los dos se besaron desenfrenadamente. Las lenguas de uno y otro resbalaban por el interior de sus bocas en un baile erótico, saboreándolas, degustándolas y sobre todo abriéndolas más… La lengua de Javi estaba incosncientemente midiendo cuán grande era la boca de la chica que tenía delante… “aquí cabe una poya”. Le separó la boca con la misma agresividad que antes se acercaron, la agarró con una mano por el cuello y con la otra le acarició las tetas por debajo de la camiseta, qué tetas… qué tacto… qué tamaño… qué gustazo…

Las gotas seguían espectantes el acto de pasión de los dos. Javi presionó con fuerza al cuerpo de la chica hacia abajo por el hombro y ella se dejó caer suavemente para apoyarse sobre sus rodillas delante de él…

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Published in: on 17/12/2008 at 20:43  Comments (3)  
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3 comentariosDeja un comentario

  1. Ei!! que loba la tia! yo creo que si dejas la puerta abierta te pasan antes otro tipo de cosas que esas!

  2. como este es el ultimo post por el momento de agradesco x todos…son realmente hermosos en su detallismo, graxias y espero mas relatos

  3. […] Baile de gotas (2) “Las gotas seguían espectantes el acto de pasión de los dos. Javi presionó con fuerza al cu… […]


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